El entierro de perros fue un ritual funerario habitual de las poblaciones neolíticas del nordeste de la península Ibérica hace unos 6.000 años

Un equipo de investigación liderado por la UAB y la UB ha estudiado los casos antiguos más numerosos de sacrificio y entierro simbólico de perros de Cataluña, donde durante el neolítico medio se habría iniciado la generalización de esta práctica funeraria en la península Ibérica.